Nos volvemos locos con Paciente 13

Paciente 13 portada

En mi grupo de amigos contamos con Pablo “Vulzen”, un estupendo director de juego y uno de los fundadores de la asociación Málaga Quest. Para su último cumpleaños pensamos en regalarle algo de rol ligerito, para jugar partidas cortas sin mucha complicación. Nos decidimos por el Paciente 13 de Anthony “Yno” Combrexelle, un juego de 164 páginas editado por No Control-Z Ediciones.

Pues bien, la semana pasada Pablo se animó a dirigir una sesión y voy a contaros cómo nos fue.

No quiero entrar en muchos detalles sobre el argumento de la partida porque usamos una aventura del libro. Hablaré de ella a grandes rasgos.

Lo primero que tengo que destacar es que el director preparó muy bien el espacio de juego. No sólo se compró una bata blanca y se hizo con un estetoscopio, sino que además pegó las normas del psiquiátrico bien visibles en la pared y preparó otros elementos de atrezo para determinados momentos de la partida. Lo que hizo en su baño merece mención aparte: post-it en el interruptor de la luz, un mensaje que sólo se podía leer viendo el reflejo en un espejo y otro aviso directamente pintado en él.

Paciente 13 partida

Tras una breve explicación del sistema, del que hablaré más adelante, nos hicimos los personajes. Pensamos en una descripción física y cinco rasgos de nuestra personalidad. Dado que Paciente 13 transcurre en un psiquiátrico, los cinco jugadores hicimos hincapié en los trastornos mentales de los PJ:

  • Número 8: paranoia grave. Piensa que la Tierra está siendo invadida por aliens con forma de insectos. El centro en el que estamos internados no es sino una prisión para los que desafían a los invasores.
  • Número 42, también conocido como Lord Toalla o Harry Toalla: trauma relacionado con su padre, obsesión con llevar siempre encima una toalla (muy apropiado por su número). Parece que se cree un mago y tiene cierta tendencia a perder el control de su vejiga.
  • Número 72, también conocido como Hassan: su esquizofrenia le hace creer que habla con el ayatolá Jomeini. Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Número 76: sociopatía, trastorno obsesivo-compulsivo y crisis de identidad. Es el más violento de los cinco.
  • Número 88, también conocido como Babieca: trastorno de identidad disociativo. Su otra personalidad padece síndrome de Tourette.

Ninguno de los personajes recordaba su pasado, dónde estaban o por qué habían acabado allí. Tras conocer la rutina diaria del inquietante psiquiátrico, a los enfermeros (apodados “batas blancas”) y a varios de los internos, uno de ellos, apodado “el prestidigitador”, nos hizo participes de su plan para escapar del centro. Mientras él hacía los preparativos pertinentes nosotros tendríamos que conseguirle una serie de objetos, cosas normales como linternas, una cuerda o… un basilisco vivo. Creedme cuando os digo que fuimos capaces de conseguirlo todo y, de paso, ayudar a otros compañeros y a un gnomo pintado en una pared con peticiones tanto o más extrañas que la de el prestidigitador.

Llegados a este punto debo aclarar una cosa: para mí las enfermedades mentales no son tema de risa. No obstante, la partida transcurrió por el camino de la comedia absurda, aunque hubo varios momentos en que el delirio pasó de ser “divertido” a bastante perturbador. Parece que Paciente 13 se presta a ambientar partidas con diferentes temáticas.

¿Cómo funciona Paciente 13?

Paciente 13 detalle ficha

El sistema de Paciente 13 es ligero y sencillo. Sólo se usan tres dados de seis caras para las tiradas. Para pasar con éxito una de esas tiradas es necesario sacar cuatro (la dificultad base) o más en al menos dos dados. Ahora bien, si os fijáis en la ficha, veréis que no hay puntuaciones de características o habilidades. ¿Entonces qué?

Es ahí donde entran los rasgos de personajes. Estos rasgos son características que definen a los personajes, tanto positivas como negativas. Si no recuerdo mal, Pablo nos pidió cuatro rasgos: uno a +2, otro a +1, otro a -1 y un último a -2. Al hacer una tirada que tenga que ver con un rasgo, la puntuación del rasgo se suma al dado intermedio. Poniendo como ejemplo a mi personaje, su rasgo de +2 era algo así como “fuerte como una montaña”¹, por lo que sumaba un +2 al dado intermedio en las tiradas que tenían que ver con actividades físicas.

Bajo los rasgos también hay cuatro puntuaciones: lucidez, sangre fría , vitalidad y veteranía. Las tres primeras tienen que ver con el estado mental del personaje. Si disminuyen podemos enfrentarnos a problemas como perder la memoria, sufrir brotes de histeria o caer inconscientes. La veteranía se usa como puntos de experiencia, pero al ser un one-shot no nos detuvimos demasiado en ello.

Dejo aquí la explicación. Primero, porque prefiero ceñirme a las sensaciones que me transmitió la partida de Paciente 13. Y segundo, porque en Rol de los 90 podéis leer una extensa reseña que no se deja nada en el tintero. Dudo mucho que yo pudiera explicaros cómo es el juego tan bien como lo hace Surf.

Si queréis un juego que no exija una gran preparación y que se aleje de las temáticas habituales (fantasía y ciencia ficción), deberíais darle una oportunidad a Paciente 13. Como mucho perderéis algo de cordura, pero tampoco es que sea muy necesaria hoy en día. 

¹ Zarya, ready for duty.

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