Sobre el cierre de koi-nya.net

Sobre el cierre de koi-nya.net

Ayer cerramos koi-nya.net. Han sido más de once años sobreviviendo en un mundo tan efímero como Internet. Once años de miles de noticias y especiales pero, sobre todo, de muchísimo trabajo por parte de los implicados. No os podéis hacer una idea.

La mayoría de mis compañeros, los últimos músicos de este transatlántico en que se acabó convirtiendo la web, ya escribieron ayer unas palabras sobre cómo se sienten ante el cierre. Ahora me toca a mí explayarme a gusto en mi blog. Porque koi-nya.net también ha sido una parte muy importante de mi vida.

Me uní al proyecto al poco de su nacimiento, cuando solo era una web en la que varios amigos tenían sus blogs personales. La página fue creciendo poco a poco hasta evolucionar al portal de información y análisis sobre ocio japonés que fue hasta su final. Le invertí el tiempo que pude y quise, intentando ser lo más constante posible aunque no siempre pude conseguirlo. De hecho, a principios de 2015 dejé la web por mi precaria situación económica y el cansancio acumulado. Me acercaba a la treintena, apenas tenía dinero en el banco y el futuro no pintaba mucho mejor. Casi tres años después me ofrecieron volver y no lo dudé.

Eso fue lo peor de mi tiempo en la web, junto al ambiente tóxico que se respiró durante muchos años entre los medios de comunicación del mundillo. Ya es cosa del pasado, no pienso meter el dedo en la llaga. Y además, estoy seguro que todos los que alguna vez estuvimos involucrados hemos madurado. Sin embargo, debo reconocer que fue un asunto que me afectó bastante en algunos momentos.

Lo mejor de estos once años (unos ocho en mi caso) ha superado con mucho todo lo demás. Estoy agradecido por la gente a la que he conocido, por lo que he aprendido y las cosas que he podido descubrir. Gracias a koi-nya.net he podido escribir sobre varios de los temas que más me gustan e, incluso, entrevistar a gente tan interesante como Kenji Kawai o Masao Maruyama. Tener el placer y el honor de entrevistar a Shinichiro Watanabe, uno de mis ídolos, es algo que nunca voy a poder agradecer lo suficiente. Me queda la espinita de no haber podido hacer lo propio con Yoko Kanno. Pero, por encima de todo, esta web me ha hecho sentir como el periodista que se supone que soy.

Desde el corazón, gracias a todos los que os habéis parado a dedicarnos unas palabras de reconocimiento por la labor de estos años. La despedida ha sido muy dura, pero tantas muestras de apoyo nos han llegado y han hecho que llevemos la situación con más entereza. Gracias de verdad.

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